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martes, 17 de noviembre de 2009

CUANDO LA VERDAD ES TU PEOR ENEMIGO

" ...fact is, I didn`t use that. The jury would never have bought it".

"It was probably true".

"I knew it was true. I believed him from the start, but in court the truth sometimes can be detrimental to the health of our client. Some jurors won`t accept the fact that truth can be stronger than fiction".

Willam Diehl.

Dramático y frustrante, lo que tan bien describe Diehl, nos permite apreciar, a través de una situación particular y paradójica, muchos aspectos que hacen a la lucha desatada en el proceso penal, desde el planteamiento mismo de la teoría del caso, hasta la valoración de la prueba por parte del tribunal, todo ello orientado por los principios que conocemos como las "3 Reglas de Oro".

En mayor o menor medida todo ser humano ha experimentado a lo largo de su vida ese tipo de situación "increíble" que solo puede relatar a los más íntimos, o mejor aún, a esas personas que sabe confían plenamente en él y que bajo ninguna circunstancia lo catalogarán como fabulador. Se abstendrá de hacerlo con otros para evitar miradas o sonrisas burlonas, desacreditarse, y perder credibilidad e imagen. A estas situaciones las llamaremos las verdades que superan la ficción.

Más comunes, pero no por ello menos extrañas, son las simples casualidades.

Unas y otras escapan a lo previsible, a lo racionalmente planeado.

Supongamos un sencillo caso. Juan y Pedro, que apenas se conocen de vista, se disputan el amor de una mujer. Juan resulta vencedor. Pedro queda profundamente herido y desarrolla sentimientos de odio hacia su adversario. Juan está a punto de perder su empleo, y al terminar su jornada laboral, en vez de volver a su casa, deambula por la ciudad inmerso y abstraído por el problema que se le avecina. Así llega al lugar donde trabaja Pedro, en el momento justo en que éste sale del mismo. Pedro lo ve y lo toma a golpes de puño. Juan, instintivamente, sin siquiera reconocer a Pedro, lo empuja. Su contrincante cae al piso y muere al romperse la cabeza contra el cordón. Los pocos testigos presentes se retiran al escuchar la sirena de la policía.

Juan no tenía ni idea de dónde trabajaba Pedro, ni a qué hora salía... y esa "verdad" es su peor enemigo.

Jueces, fiscales y defensores penales lidian con circunstancias que muestran una de las caras más oscuras de la naturaleza humana. "Piensa mal y no te equivocarás", suele escucharse decir. Acostumbrados a oír desde las más inverosímiles excusas, hasta las más convincentes (luego probadas como falsas), desarrollan verdaderos "filtros" para conocer y entender. No se los "engaña" facilmente. No son crédulos, ni inocentes. En su mundo no hay lugar para casualidades, mucho menos para realidades que superen la ficción. La presunción de inocencia está en la Constitución, no en la mente del inquisidor. Causa y efecto. Y no una causa cualquiera, solo una fundada en pautas racionales, será valorada como creíble.

En un supuesto como el de Juan, la verdad en cuanto correspondencia con la realidad, simplemente no resulta verosímil ( con los demás criterios, peor!) y sostenerla solo puede perjudicarlo. Se debe explicar "racionalmente" el por qué estaba en ese lugar, a esa hora. Resulta necesario "construir" otra verdad, que se adapte a la forma en que razona el tribunal, y es preciso probarla. Solo así podrá ser "comprada".

¡Que terrible paradoja! ¡Cuan frustrante para Juan no poder gritar su verdad "verdadera"!¡ Como si todos los actos que a diario realizamos se ajustaran racionalmente a la concresión de fines calculados!

Pero se trata de defender a Juan. Se trata de ganar. Hay que elaborar la más robusta teoría del caso. Se debe probar esta "verdad" que sin pudor muestra su relatividad. Resulta imprescindible convencer a los jueces. Porque la verdad que nos hará libres, también puede llevarnos al cadalzo.

Ud., ¿le cree a Juan?

4 comentarios:

Alumnos dijo...

No solo lo publiqué 1 minuto fuera del término impuesto, sino que ni siquiera puse mi nombre!

Marcelo LLambías.

Anónimo dijo...

Bien, Mr. Wiliam Diehl, esta por preguntárselo, pero FUERA DE PLAZO!!!!

Mentira, no somos TAN inflexibles.

Saludos,

AB

ABovino dijo...

Marcelo:

Muy bueno. Bien elegido el caso, aunque —quizá— la pregunta es sesgada.

No se trata de ver quién cree a quién, sino de que el operador jurídico convenza a los juzgadores —o a quienes pueden influir sobre su decisión, de que les crean—.

Ojo con estas "verdades increíbles", es todo un tema cuándo nos va a convenir ingresarlas y cuándo no.

Muy buena entrada.

Saludos,

AB

Anónimo dijo...

First things, first: gracias por la flexibilidad!

La pregunta ciertamente es sesgada, la intención era que el problema fuera percibido interiormente en forma patente.

Reflexionando sobre el comentario de AB, debo reconocer que debería haber sido más objetivo, o mejor dicho, más amplio, y haber recalcado la importancia del convencimiento sobre los juzgadores o sobre quienes influyen en la decisión, por encima del "efecto" buscado.

Gracias, AB, por completar la idea, pero más por el "feedback"( no solo académico sino humano)al que debo reconocer, no estoy acostumbrado.

Marcelo Llambías.