Cualquier pregunta o comentario (o lo que sea) que no hayan hecho en clase podrá
formularse utilizando esta opción; nosotros contestaremos también mediante esta vía

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Quién gana en un proceso penal?

“ (…) En este mecanismo la prueba no sirve para demostrar o determinar quién es el que dice la verdad, sino para establecer quién es el más fuerte, y al mismo tiempo, quien tiene razón.”
(Michael Foucalt, “La verdad y las formas jurídicas”, 1973.-)

“Existe la verdad y ¡ LA VERDAD!”
(Lionel Hutz)


La enseñanza del Derecho en nuestra “alta Casa de Estudios” se parece en mucho a una receta de cocina de la abuela: un poco de esto, un poco de aquello… mucho de conceptos teóricos y poco de práctica, una pizca. Mucho Derecho de fondo y al fondo de todo, un poco de procesal o Derecho aplicado. Como Rock Hudson, profesor de pesca que nunca conoció el río, muchos de nosotros, en un futuro ojalá que no tan lejano, nos habremos recibido de abogados sin haber asistido nunca a un juicio, ni como público, y por esto de la selectividad del sistema penal… ni como imputados tampoco.

Todo esto tiene su reflejo en el sistema judicial que tenemos, en sus prácticas y en las formas en que estas se traducen en el proceso. El Juez, director del debate, indaga la verdad histórica, mueve las piezas de la teoría del delito, de la dogmática jurídica, e intenta que encajen en el hecho. En la Ley está la respuesta. Cual ciencia exacta, la sentencia es el resultado de la aplicación de la norma jurídica a la verdad indagada. Para no ofender al Padre Hans Kelsen y a los grandes profetas del derecho positivo, siguiendo el mandato de su Teoría Pura, la subjetividad y los conflictos humanos de trasfondo nunca determinarán a Su Señoría y, su visión del expediente, prescindente de cualquier valor moral, de cualquier versión que de los hechos puedan brindar –y probar- las partes en el debate, establecerá “LA VERDAD HISTÓRICA”.

¿Verdad procesal? ¿Conflicto? ¿Inexistencia de una “solución correcta”? ¡Herejía! El caso penal es una operación de lógica a resolver y el conflicto atrás de él, (hacemos de cuenta que) no existe.

Pero… ¿hay otra visión posible? A ver esta… un proceso penal es una arena de combate, un sitio de conflicto, de competición y de oposición entre posiciones diferentes, es una lucha entre partes: fiscal y defensor; quienes poseen sus respectivas estrategias del caso para lograr un mismo objetivo: GANAR EL JUICIO. ¿Qué es entonces lo que tienen que hacer los abogados para ganar? La tarea de los abogados no es ni más ni menos que contar una historia real a través de los hechos que a su vez, reflejen el problema humano que hay detrás de ellos y, asimismo convencer al Tribunal de que ésta es la única verdad posible, no otra. En un proceso, el abogado tiene que abogar por los intereses de la parte que representa: si es fiscal, por los intereses de la víctima; si es defensor, por los del imputado. No hay una única verdad. La parte que gana es la que lgora demostrar los hechos del caso y convencer al Tribunal de que su historia, “su verdad” es la que cuenta. Esto es lo que se conoce como actividad probatoria que, no es otra cosa que una propuesta hasta tanto no haya una sentencia definitiva por parte del Tribunal. En conclusión: ¿¿¿quién gana en un proceso penal??? ¿¿¿El que tiene razón??? ¡No, al revés! El que gana, tiene razón.

“¡No! Había que eludir procederes tan erróneos. Lo mejor era no despertar excesiva atención sobre uno. Era menester actuar serenamente, aunque se experimentase la mayor repugnancia por aquellos procedimientos. Era necesario resignarse y comprender que aquel enorme aparato de justicia resultaba probablemente eterno en sus contradicciones y que si uno tenía la pretensión de cambiar algo por su propia iniciativa, sería como si el suelo huyese bajo sus pies, abocándose a precipitarse en el vacío, en tanto que la enorme organización podía, sujetándose a su método, encontrar una pieza de recambio y equilibrarse como antes, a menos que –y era lo más seguro- se robusteciera y resultase más vigilante, más enérgica y más perjudicial”
(Franz Kafka, “El proceso”, 1925)


Diana Zakrzewski y José Sylvié

4 comentarios:

EC dijo...

Me gustaría saber la cita completa del texto atribuido a Lionel H.

ABovino dijo...

En principio, bueno; cortito y feliz, pero creo que la segunda parte contradice la primera, y no se explica demasiado por qué. El público son los que lo leerán desde la red, no nosotros, debe ser clara para ellos, no para nosotros.

Muy buen trabajo. Saludos,

AB

BRUJA dijo...

Esteban... Lionel Hutz es un personaje de "Los Simpsons" que represente a los abogados de un modo muy crítico, como parte de un sistema de administración de justicia pueril.

Bovino... en realidad la contraposición entre las dos partes es deliberada, la intención es marcar el contraste entre una descripción -quizás un poco histriónica- del funcionamiento del poder judicial nacional y un sistema en el cual la actividad procesal de las partes y las "cuestiones de hecho y prueba" tengan una relevancia un poco mayor. Gracias por la critica!

EC dijo...

Bruja:
Conozco al Dr. Hutz. Quería saber si se animaban a poner mas reflexiones suyas, por ejemplo "se imaginan a un mundo sin abogados" y se muestra a la tierra rodeada de distintas personas de todas las comunidades, colores, credos, etc. unidas armoniosamente. O cuando cobra una indemización de 100.00 u$s a nombre del niño Bartolomeo y le entrega solo la suma de 400 u$s diciendole que el resto habían sido gastos del juicio, etc.
Muy bueno el trabajo!!!!!